
Cuatro de cada 10 habitantes de Yucatán tendrían alguna deficiencia visual y más de 577 mil personas utilizan anteojos o lentes de contacto, de acuerdo con los datos citados del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Ante este panorama, el oftalmólogo Rafael Prieto Alamilla advirtió que padecimientos como la miopía y el astigmatismo pueden avanzar sin dolor, por lo que muchas personas tardan en reconocer que necesitan atención especializada.
En el marco del Día Mundial de la Salud Visual, el especialista señaló que algunas personas se acostumbran a ver borroso o postergan las consultas hasta que las dificultades comienzan a interferir con sus actividades cotidianas. Por ello, recomendó realizar revisiones periódicas, incluso cuando no existan molestias evidentes.
Prieto Alamilla explicó que las evaluaciones oftalmológicas no solo permiten determinar la graduación adecuada de los lentes, sino también identificar enfermedades que pueden afectar la visión de manera progresiva, como el glaucoma y la retinopatía, cuyos primeros síntomas pueden pasar inadvertidos.
La atención debe ser especial en niñas, niños y adolescentes, debido a que la miopía puede avanzar durante estas etapas. El uso prolongado de dispositivos electrónicos es uno de los factores que preocupa por su posible relación con la progresión de este problema visual, por lo que el especialista recomendó moderar el tiempo frente a las pantallas y fomentar las actividades al aire libre.
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Entre las señales que madres y padres deben observar están que los menores se acerquen demasiado a los dispositivos, entrecierren los ojos para distinguir objetos lejanos, presenten dolores de cabeza frecuentes o tengan dificultades para leer lo escrito en el pizarrón.
“Los padres deben estar atentos a señales como acercarse demasiado a las pantallas, entrecerrar los ojos para ver de lejos, presentar dolores de cabeza frecuentes o tener dificultades para distinguir lo escrito en el pizarrón”, advirtió el oftalmólogo, quien también recomendó programar revisiones visuales aunque los menores no manifiesten molestias.
El especialista agregó que la miopía de grado elevado puede aumentar el riesgo de complicaciones oculares en la edad adulta, por lo que detectarla y darle seguimiento desde la infancia resulta importante para proteger la visión a largo plazo.
“Por eso, no debemos esperar a que los menores se quejen de que no ven bien; la evaluación visual permite identificar alteraciones a tiempo y darles el seguimiento adecuado”, señaló Prieto Alamilla.
Las revisiones periódicas permiten detectar cambios en la visión y enfermedades oculares que podrían avanzar sin señales claras en sus primeras etapas. Por ello, el especialista insistió en que acudir a consulta no debe depender únicamente de la presencia de molestias.




