¿El clima provoca sismos? Expertos desmienten mitos sobre lluvias, calor y temblores en México
Investigadores de la UNAM y organismos internacionales aclaran que no existe relación directa entre fenómenos atmosféricos y la actividad sísmica
Aunque muchas personas asocian lluvias, calor o fechas como septiembre con los sismos, la ciencia confirma que estos fenómenos tienen origen geológico profundo y no están ligados al clima.
La creencia de que la lluvia o el calor pueden provocar temblores es común, pero no tiene base científica. Los especialistas coinciden en que los sismos se originan por movimientos en las placas tectónicas a gran profundidad, sin relación directa con condiciones atmosféricas.
Instituciones como la UNAM, el Servicio Sismológico Nacional y el USGS descartan la existencia de una “temporada sísmica” o de factores climáticos que generen terremotos.
Por qué se relacionan lluvias y temblores
El vínculo entre clima y sismos se explica por una percepción errónea. Cuando ocurre un temblor durante un día lluvioso o caluroso, las personas tienden a asociar ambos eventos, ignorando que la mayoría de los días con esas condiciones no presentan actividad sísmica.
En México, esta idea se refuerza en septiembre, mes en el que coinciden lluvias con aniversarios de grandes terremotos, lo que alimenta la creencia popular.
Aunque las lluvias intensas y tormentas eléctricas generan vibraciones detectables, estas son mínimas en comparación con las de un sismo. Los sismómetros pueden registrar el impacto de gotas o truenos, pero estas señales no representan actividad sísmica real.
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Mitos frecuentes sobre los sismos
Especialistas han identificado diversas creencias sin fundamento, como que los cambios de temperatura provocan temblores, que ciertos fenómenos en el cielo los anticipan o que existen fechas específicas en las que ocurren.
También se descartan ideas como la predicción por animales o supuestas “leyes de atracción”, las cuales carecen de respaldo científico.
Investigaciones recientes han señalado que lluvias o nevadas intensas pueden influir ligeramente en la presión del subsuelo, lo que podría detonar sismos menores en fallas ya inestables. Sin embargo, este efecto es secundario y no es la causa principal de los terremotos.
Los expertos subrayan que el origen de los sismos siempre está en procesos internos de la Tierra, por lo que pueden ocurrir en cualquier momento del año, independientemente del clima.
