
Durante 116 años, el zoológico El Centenario ha formado parte de la vida de generaciones de yucatecos. Para muchos, una visita al parque durante la infancia quedó ligada a una tarde en familia, un paseo en el trenecito o el asombro de encontrarse frente a frente con una jirafa, los monos o alguna de las numerosas aves que habitan en este espacio.
El aniversario del zoológico tuvo como protagonistas a quienes le han dado buena parte de su sentido a lo largo de los años: los niños. La celebración comenzó con un derrotero desde la entrada principal hasta la plaza central, ubicada junto a la estación del trenecito, donde los invitados especiales fueron recibidos para compartir el tradicional corte del pastel.
Después de la celebración, el espacio se convirtió en un escenario para las familias. Espectáculos infantiles, actividades de pintura, juegos y diferentes dinámicas mantuvieron ocupados a los pequeños, que recorrieron el parque entre risas y curiosidad, en una jornada que buscó convertir el aniversario en un recuerdo más de los que se construyen durante la infancia.
Pero El Centenario no es solamente un sitio para pasar una tarde. A lo largo de sus 116 años se ha convertido en uno de los espacios más reconocibles de Mérida y en un lugar donde distintas generaciones han tenido su primer acercamiento con animales que difícilmente encontrarían en otro entorno.
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Actualmente, el zoológico alberga aproximadamente 80 especies y alrededor de 600 animales. Entre sus habitantes hay aves, mamíferos, tortugas y otros reptiles, una diversidad que permite que cada recorrido tenga algo diferente para observar, desde los animales más conocidos hasta aquellos que suelen despertar la curiosidad de los visitantes.
Uno de los atractivos que recientemente volvió a recibir a las familias es el espacio de Educazoo, cuya reinauguración ha generado interés tanto entre los niños como entre los adultos. El área forma parte de las actividades con las que el zoológico busca acercar a sus visitantes al conocimiento de las especies y al cuidado de la naturaleza.
A este espacio se suman el lago artificial y la zona de juegos, que complementan el recorrido y hacen que la visita vaya más allá de observar a los animales. Entre áreas verdes, sonidos de aves y el movimiento constante de las familias, el parque conserva esa combinación de paseo y aventura que lo ha acompañado durante décadas.
Así, entre un pastel de aniversario, juegos y recorridos por sus instalaciones, El Centenario celebró 116 años de historia. Un lugar que ha cambiado con el paso del tiempo, pero que continúa siendo parte de las memorias de quienes alguna vez llegaron de niños y hoy regresan con sus propias familias.




