Psoriasis afecta a una de cada 50 personas y puede causar daño articular
La psoriasis no es contagiosa y puede afectar la piel, las uñas y las articulaciones; especialistas recomiendan un diagnóstico oportuno.

De acuerdo con la Secretaría de Salud, una de cada 50 personas padece psoriasis, una enfermedad crónica que va más allá de las lesiones rojizas y la descamación de la piel, pues también puede provocar dolor e inflamación en las articulaciones. En Yucatán, este padecimiento puede afectar la calidad de vida de quienes lo presentan, desde las molestias físicas hasta el impacto emocional y los prejuicios por la apariencia de las lesiones, pese a que no es contagioso.
El dermatólogo Samuel Estrella Casas explica que la psoriasis es una enfermedad inflamatoria relacionada con una respuesta anormal del sistema inmunológico, que acelera la renovación de las células de la piel y ocasiona la acumulación de escamas. Sus manifestaciones varían entre pacientes, aunque suele presentarse mediante placas rojizas cubiertas de escamas blanquecinas, principalmente en los codos, las rodillas y el cuero cabelludo.
El diagnóstico comienza con una valoración dermatológica para examinar las lesiones, su ubicación y el tiempo que llevan presentes. En algunos casos, el especialista puede solicitar una biopsia de piel para confirmar la enfermedad o descartar otros padecimientos con síntomas similares, como ciertos tipos de dermatitis.
Uno de los principales mitos en torno a la psoriasis es que puede transmitirse mediante el contacto físico. Sin embargo, no representa un riesgo de contagio al tocar la piel de una persona afectada, compartir espacios o convivir con ella. Su aparición está relacionada con factores genéticos e inmunológicos, mientras que el estrés, algunas infecciones y las lesiones cutáneas pueden desencadenar brotes en personas predispuestas.
Aunque no existe una cura definitiva, los tratamientos disponibles permiten controlar los síntomas y mantener la enfermedad bajo control durante periodos prolongados. Las opciones dependen de la extensión y gravedad de las lesiones, así como de las condiciones de cada paciente, e incluyen cremas y ungüentos, fototerapia y medicamentos sistémicos o biológicos en casos específicos.
La enfermedad también puede afectar las uñas y las articulaciones. Cuando aparecen dolor, inflamación o rigidez, es importante descartar la artritis psoriásica, una complicación que requiere atención médica para evitar un mayor deterioro articular. Por ello, la valoración no debe limitarse a las manifestaciones visibles en la piel.
El impacto tampoco es únicamente físico. Las lesiones pueden generar inseguridad, afectar la autoestima y dificultar las relaciones sociales debido a los prejuicios que todavía existen sobre esta condición. El acompañamiento médico debe considerar tanto el control de los síntomas como el bienestar emocional de quienes viven con psoriasis.
Ante la presencia persistente de manchas rojizas, descamación, comezón o cambios en las uñas, se recomienda acudir con un dermatólogo y evitar la automedicación. La identificación oportuna del padecimiento permite establecer un tratamiento adecuado, reducir los brotes y mejorar la calidad de vida de los pacientes.




