
La euforia del fútbol ha dejado en evidencia, en esta edición del Mundial, que la sensatez y la cordura, al menos en México, no jugaron en nuestra cancha. Tarjeta roja merecen los precios exorbitantes de los boletos y la violencia y el descontrol desbordados en los festejos donde hubo fallecidos. ¿Por qué permitimos y hasta normalizamos esto?
Pero después de la derrota de la Selección mexicana contra Inglaterra que dejó una desolación nacional, tal vez sería bueno voltear la mirada a la verdadera esencia del fútbol, ese que se juega en las calles o en las canchas improvisadas de las colonias o los municipios, donde lo único que importa es patear el balón y divertirse.
En plena realización de la Copa del Mundo surge una opción para leer un libro que nos devuelve la esperanza perdida: “Lleno de balón” de Miguel Ángel Cocom Mayén, obra ganadora del Fondo Editorial del Ayuntamiento de Mérida, que contiene once cuentos donde “antes que competencia, celebridad, táctica y sueldos millonarios […] el fútbol es comunidad, familia, lenguaje vinculante, pasión solidaria”, dice Adán Medellín, sobre estos relatos, quien también es autor de un libro sobre fútbol: “Un juego abismal”.
Y no hay mejor manera de esbozarlos, porque lo que vamos a encontrar en los cuentos de Cocom es el verdadero espíritu de un deporte ancestral que habita en la inocencia y la ilusión de niñas, niños y jóvenes que patean y corren detrás de un balón y portan la camiseta de un equipo con el que aprenden mucho más de la vida que del propio deporte.
Desde una niña que juega pok ta pok y nos adentra en este juego en el que “sientes que tocas algo que viene de antes, de muy antes”, el que practicaban los pueblos mayas jugándose la vida o la muerte, en “Balón, pelota”, hasta la inocencia de tres niños que, aun viviendo en dos países distintos, Estados Unidos y México, descubren que su amistad y su pasión por el fútbol no tiene fronteras. En “Tres tiempos”, con la tecnología vencen la distancia y las barreras del lenguaje sin percatarse aún de lo que realmente sí los divide: la migración, la situación del país, la economía y la política.
Si el fútbol para el autor es una pasión evidente que se refleja en cada uno de sus relatos, tenemos que reconocer su gran destreza narrativa para tocar otros temas como su preocupación por la preservación del medio ambiente, especialmente en las costas de nuestro estado, la violencia que también se vive en Yucatán, especialmente en sus municipios, y el corporativismo que se ha adueñado del fútbol, entre otros.
Todo eso lo vamos a encontrar en estos relatos: “La alineación de Natalia”, “Tortuguitas de Telchac”, “El medio campo”, “Gael, “el disparejo”, “A lo panenka”, “Beckenbauer”, “Uña enterrada”, Los “papuras” y “La pelota no se mancha, pero…”
Algo que vale la pena destacar es que, a diferencia de la gran mayoría del mundo futbolístico, donde la mirada y las voces masculinas predominan, en los relatos de Cocom ocurre lo contrario. La mirada femenina está siempre presente: es protagónica, capitanea la historia y, en muchos casos, resulta decisiva. Además, los equipos son siempre mixtos, lo que amplía el horizonte de lectores; porque las mujeres también podremos sentirnos aficionadas de este libro.
Ya en tiempo extra debo decir también que no sólo la inocencia de la niñez y la adolescencia revisten estos relatos y le dan su categoría de libro infantil y juvenil, aunque a cualquier edad pueda disfrutarse. También la poesía y la paternidad de Cocom forman parte, ineludible, de su alineación como escritor.
Aquí también está su modo de ser: hay humor, hay ingenio y una gran inteligencia para mover estratégicamente las palabras y colocarlas en la mejor posición en la página, para anotar el gol en cada punto final de sus relatos.
El que Miguel se haya decidido a jugar en otro equipo, con los cuentistas, cuando antes había jugado con los poetas, ha sido, sin duda, una muy buena decisión. Aquí, en la cancha de la escritura, el balón son las palabras, y no hay nadie que lo domine mejor que él. Así que atrévanse a mirar este partido “Lleno de balón”.




