
Cerca de 7 mil personas acudieron durante el pasado domingo y lunes a Chichén Itzá para presenciar el equinoccio de otoño, una cifra que conjunta las taquillas de ambos días, de acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Turistas nacionales y extranjeros llegaron hasta la zona arqueológica para ser testigos de uno de los fenómenos más representativos de la cultura maya.
El momento esperado ocurrió ayer, 21 de septiembre, a las 15:51 horas, cuando el juego de luces y sombras sobre la escalinata de El Castillo formó los característicos triángulos que dan la apariencia del descenso de la serpiente de Kukulcán. Conforme avanzó la tarde, la luz del Sol dibujó sobre la pirámide la figura que cada año atrae las miradas de miles de visitantes.
TAMBIÉN TE PUDIERA INTERESAR:
Para algunos de los asistentes, presenciar este fenómeno no se limita a conocer su explicación arqueoastronómica. Hay quienes lo viven como un momento espiritual y simbólico, relacionado con el cambio de estación, el cierre de ciclos y la conexión con la naturaleza. Frente a la pirámide, visitantes permanecieron atentos a cada cambio de luz mientras la figura de la serpiente parecía avanzar por la escalinata.
La alta participación volvió a mostrar el interés nacional e internacional que genera Chichén Itzá, donde historia, arquitectura, astronomía y tradición se encuentran en un mismo escenario. Entre cámaras, celulares y la expectativa de los visitantes, el descenso de Kukulcán marcó una vez más el inicio del otoño en uno de los sitios mayas más reconocidos de Yucatán.




