
El uso de la inteligencia artificial (IA) en las actividades escolares representa un nuevo reto para los docentes, quienes plantean modificar la forma de asignar y evaluar tareas para que estas herramientas apoyen el aprendizaje, pero no sustituyan la investigación, el análisis y las propias ideas de los estudiantes.
La intención es que los alumnos puedan utilizar la IA para comprender mejor un tema, generar ideas, encontrar diferentes enfoques, practicar ejercicios o resolver dudas, pero que posteriormente sean capaces de verificar la información y elaborar sus propias conclusiones.
Alejandro Moisés señaló que la inteligencia artificial debe ayudar al estudiante a entender y aprender, no hacerle la tarea, pues el problema surge cuando deja de pensar por sí mismo y se limita a copiar las respuestas generadas por una plataforma.
Ante este escenario, los docentes plantean actividades que obliguen a los alumnos a explicar sus procedimientos, defender sus respuestas, comparar información, desarrollar proyectos y relacionar los contenidos escolares con situaciones de su entorno.
Karla Cervera consideró que, debido a que los estudiantes ya tienen acceso a estas herramientas, corresponde a los maestros enseñarles a utilizarlas correctamente y fomentar que analicen, cuestionen y comprueben la información antes de darla por cierta.
El tema también forma parte de la discusión educativa a nivel estatal. El titular de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (Segey), Juan Balam Vázquez, señaló que el sistema educativo está comprometido con promover un uso responsable de la tecnología y generar espacios para analizar su impacto en las nuevas generaciones.
El funcionario informó que participará en el foro regional Sureste promovido por la Secretaría de Educación Pública (SEP), denominado “Más allá de las pantallas: el impacto de los dispositivos digitales en las infancias, adolescencias y juventudes mexicanas”, que se realizará en Quintana Roo.
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El encuentro tiene como propósito reunir a autoridades, especialistas, docentes, familias y estudiantes para analizar el uso de las tecnologías digitales en los espacios educativos y plantear propuestas relacionadas con su regulación y aprovechamiento.
Balam Vázquez adelantó que, después de este encuentro regional, Yucatán organizará un foro sobre el mismo tema en Mérida, con la intención de ampliar la discusión sobre el uso de la tecnología en las escuelas y las medidas que pueden implementarse para que contribuya al aprendizaje.
Uno de los principales desafíos será enseñar a los estudiantes que las respuestas generadas por inteligencia artificial no necesariamente son correctas. Las plataformas pueden presentar errores, información desactualizada o datos que parecen confiables, pero que requieren ser comprobados.
Por ello, las actividades dentro del aula tendrán que dar mayor peso a ejercicios que permitan identificar si realmente existe comprensión de los contenidos. Exposiciones, debates, ejercicios presenciales, proyectos colaborativos y preguntas que obliguen a explicar el procedimiento son algunas de las alternativas planteadas.
La intención no es prohibir el uso de la inteligencia artificial, sino establecer límites y desarrollar una cultura de utilización responsable. Los alumnos deberán aprender cuándo recurrir a estas herramientas, cómo formular preguntas, reconocer sus limitaciones y evitar presentar como propio un trabajo elaborado completamente por una plataforma.
El cambio también representa un reto para los docentes, quienes tendrán que actualizar sus habilidades digitales y conocer las herramientas que utilizan sus estudiantes. Esto permitirá diseñar actividades en las que la IA pueda incorporarse con objetivos educativos específicos y bajo supervisión.
El objetivo será que la inteligencia artificial funcione como un recurso adicional dentro del proceso educativo, mientras que capacidades fundamentales como leer, escribir, investigar, resolver problemas, argumentar y pensar de manera crítica continúen desarrollándose directamente en los estudiantes.
Más que competir contra la tecnología, el desafío para los maestros será enseñar a utilizarla con criterio, de manera que facilite el aprendizaje sin sustituir la comprensión, las ideas y las decisiones del alumno.




