
El xix caliente es una de esas botanas poco conocidas fuera de Yucatán, pero que forman parte de la tradición gastronómica de varios municipios del estado. Se prepara principalmente con vísceras de res como corazón, pulmón y riñón, cocinadas durante varias horas en la propia grasa del animal, y se sirve todavía caliente para disfrutar mejor su sabor y textura.
Su origen está relacionado con el aprovechamiento del ganado durante las fiestas tradicionales de los pueblos, donde comenzó a venderse como una botana para quienes acudían a las celebraciones. Con el paso del tiempo, el xix dejó de estar limitado a esos acontecimientos y comenzó a encontrarse también en puestos y puntos de venta de distintos municipios, especialmente durante los fines de semana, convirtiéndose en un antojo que muchos buscan para acompañar una cerveza o simplemente probar algo diferente.
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Una de sus principales características es que debe comerse caliente. Las vísceras se mantienen en la grasa de la res y, una vez listas, se sirven de inmediato, generalmente con limón, sal y chile habanero. La temperatura no es un detalle menor: al enfriarse, la grasa cambia de consistencia y el sabor puede adquirir ese gusto a sebo que hace que pierda buena parte de su atractivo.
El nombre también tiene una historia particular. En maya yucateco, “xix” significa resto o desperdicio, una referencia al aprovechamiento de partes del animal que de otra manera podrían desecharse. Así, lo que comenzó como una forma de utilizar prácticamente todo el ganado terminó convirtiéndose en una botana tradicional que todavía se conserva en comunidades yucatecas y que, para quienes conocen su sabor, es prácticamente una parada obligada cuando aparece un puesto de xix caliente.




